Platós y discapacidad

Como persona con discapacidad cada vez me dan más miedo el trato con los medios. Ya hemos hablado de familias que salen mendigando por los platós, programas que explotan la lágrima fácil o vejan a las personas con discapacidad. Pero ahora os voy a hablar de la gente que pretende promocionar con dignidad un trabajo serio y de calidad. Me explico.

Ha pasado más de una década desde que Galindo daba imagen de bufón de la persona con discapacidad, mientras su compañero de programa, Javier Cárdenas vejaba a una persona con discapacidad intelectual. Parece que la imagen de los artistas con discapacidad está mejorando, aunque siempre que ese trabajo sea cómico, ligero o simpático.

Dejadme que os cuente el caso de mi amigo y compañero de la UPADD (Unidad Progresista de Apoyo a la Dependencia y la Discapacidad), José Manuel Mancisidor Olaizala (Budy).

A Budy le hicieron hace tres años una entrevista en Espejo Público desde su residencia. Le pidieron 25 libros, a un precio de 12€, un total de 250€, él se les dio tranquilamente sin pensar nada malo. ¿Qué le podría pasar al bueno de Budy? Pasa el tiempo, un mes y otro, otro y mi amigo se empieza a mosquear. Budy escribe al programa, (ya que mi amigo no se comunica nada verbalmente por su parálisis cerebral), a ver qué pasaba y le dicen que mi entrevista les había costado 6000 € y que no le pagan. Todo esto pasó cuando fue el equipo de Susana Griso quien le escribió para entrevistarle.

Esto, no puede interpretarse de otra forma como una falta de respeto al trabajo de mi amigo y compañero, esto es lo que a él le duele, no tanto los 250€. Él no puede asistir a un plató y gritar de forma soberbia “¡He venido a hablar de mi libro!”, como el difunto misógino y columnista de el Mundo, Paco Umbral. Así que soy yo quien os recomiendo su libro: “Tengo parálisis cerebral. Pero no estoy enfermo”, se puede pedir en el correo de la UPADD (info@upadd.es), nosotros les pondremos en contacto con Budy para hacerle un pedido.

En fin. Espero que Susana Griso y su equipo se disculpen con nuestro querido compañero Budy públicamente, le den un espacio equivalente al que le dieron para hablar seriamente de su libro y le paguen esos 250€. Conocer a una persona como Budy merece la pena, de verdad.

Por lo que a mí respecta, me lo pensaré dos veces antes de acercarme a un plató o algún medio que no sea escrito y me aseguraré que se me trata y puedo expresarme de una manera digna.