Las verdades sobre la privatización del nuevo hospital de Toledo

Fuente: elporvenirclm.comaee46328ba9d7a14b908d59cb326b324_M
Autor: Pablo Caballero

Me permito empezar este artículo afirmando con rotundidad que sustituir un hospital antiguo por uno de nueva construcción supone innegables mejoras hosteleras (habitaciones más cómodas, cuartos de baño mejores, televisores de pantalla plana en cada pared) pero no conlleva NINGUNA MEJORA SANITARIA. Esa verdad la conocemos tanto nosotros como la administración.

El SESCAM quiere acabar de construir el nuevo hospital de Toledo, y para ello quiere seguir la línea privatizadora que antes han trazado otras comunidades autónomas, entre ellas la madrileña, que en un periodo electoral construyó 7 hospitales según el denominado modelo PFI (Iniciativa de Financiación Privada), gastando en ellos ingentes cantidades económicas y consiguiendo el dudoso milagro de que el número total de camas después de su apertura fuera el mismo que existía anteriormente. ¿Cómo lo logro? Cerrando camas en los hospitales ya existentes a la misma velocidad que las abría en los nuevos.

El modelo que quiere utilizar el SESCAM es aparentemente sencillo: pagar un canon anual durante 30 años a una empresa (o un conjunto de ellas) por la construcción del hospital y la gestión de los servicios no clínicos.

Según esto todo el personal sanitario lo pone y costea el propio SESCAM que, además, debe asumir el tremendo gasto que supone la instalación de la alta tecnología sanitaria. Es decir, el SESCAM asume el coste más importante además de tener que abonar una cuota millonaria anualmente.

Tomar esa decisión en plena crisis económica, sin visos de saber cuánto va a durar ni cómo vamos a estar cuando salgamos de ella, es económicamente suicida y asistencialmente innecesario.

Si el SESCAM quisiera mejorar la asistencia sanitaria debería plantearse objetivos asistenciales: reducir las listas de espera quirúrgica y diagnóstica, ampliar las plantillas, optimizar el uso de la alta tecnología, utilizar de manera más eficiente los quirófanos, …

Ninguno de esos objetivos asistenciales, ni cualquiera que se le pueda ocurrir al lector, se plantean con la apertura del futuro nuevo hospital de Toledo.

Eso sí, pacientes y acompañantes estarán en preciosas habitaciones dentro de un edificio más propio de un centro comercial que de una instalación sanitaria. Inmensos espacios abiertos, gigantescos ventanales, escaleras mecánicas, tiendas, oficinas bancarias, etc.

Nadie escarmienta en cabeza ajena

Debe ser cierto eso que afirma el refrán de que nadie escarmienta en cabeza ajena, ya que no es entendible que a la vista de la experiencia madrileña se pretenda hacer lo mismo. Y es que esa experiencia nos ha enseñado que:

Los grandes beneficiados de la construcción de un hospital mediante este modelo son los accionistas de la empresa (o empresas) que se hacen con la concesión. En Madrid han reconocido por escrito tener una rentabilidad del 7,61 % y haber llegado a tenerla del 11%.

Son continuas las demandas de nuevas partidas de dinero por parte de las constructora, y lo son por cosas tan asombrosas como tener que dar 4 comidas al día a pacientes que no están en habitaciones pero que sí permanecen en el hospital (urgencias, paritorio, diálisis, …)

El modelo no está blindado y la privatización parcial inicial puede acabar en la privatización de todo el hospital. Eso es lo que quiso hacer la comunidad de Madrid en el año 2013, cuando decidió que 6 de los 7 hospitales construidos mediante el modelo PFI debían ser privatizados completamente. Afortunadamente, aunque tarde, la ciudadanía madrileña reaccionó y lo impidió.

Dota al concesionario de una capacidad que puede poner en riesgo el futuro del centro, ya que entre los recursos de los que le dota están los procedentes de operaciones de crédito, endeudamiento y demás que pueda concertar con entidades financieras, púbicas y privadas, tanto nacionales como extranjeras.

Plena libertad al concesionario

Da plena libertad al concesionario para explotar libremente una gran cantidad de negocios.

Recordamos que el futuro Complejo Hospitalario de Toledo contará con un aparcamiento de pago para 1746 vehículos, televisión y teléfono de pago para 604 camas, la explotación de la cafetería, de las máquinas expendedoras, de los locales y otros servicios comerciales, la cafetería, el restaurante y un comedor, amén de “otras oportunidades de explotación adicionales”.

A modo de ejemplo, la empresa concesionaria del Hospital Puerta de Hierro de Madrid (construido también mediante este modelo) tiene 7 tiendas y un banco, cobrando 2200 euros al mes por un local de 50 m2.

Si no lo saben, deben conocer también que además de esos ingresos, en el canon anual también figura un apartado destinado para la “la retribución al concesionario” que, por tanto, obtiene beneficios por 2 vías distintas.

También hay que tener muy presente las advertencias que nos hace la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto a este modelo de construcción y gestión de hospitales. Y es que la OMS (año 2006) realizó un estudio de los hospitales PFI de Reino Unido y Australia en el que concluyo que:

Estos hospitales son más caros que los construidos de forma tradicional.

Los beneficios que esperan obtener los accionistas condicionan la asistencia que se presta.

En caso de quiebra (hay que tener en cuenta que los accionistas pueden quebrar debido a las arriesgadas inversiones que realizan en otros productos y mercados) los gobiernos deben asumir los tremendos costes del rescate del hospital.

Marx, Groucho, afirmó que la justicia militar es a la justicia lo que la música militar a la música. Parafraseándolo podríamos afirmar que el modelo PFI es a la sanidad lo que los castillos de arena a la arquitectura.

Es soez pretender hacernos creer que estamos hablando de sanidad. Para usted, para mí y para cualquier persona sin prejuicios ideológicos el tema que estamos abordando es claro: el dinero.

Concretamente del porcentaje de sus impuestos que, si no logramos impedirlo entre todas y todos, va a ir a parar a la casilla de beneficios de los accionistas que van a dotar a Toledo de un hospital muy, muy, pero que muy bonito.