Ideología o blindaje

Últimamente, oigo mucho el discurso de la “politización” de determinadas materias, entre ellas la discapacidad y la dependencia, incluso a tertulianos que yo creía con buen nivel político, como Pablo Iglesias. Este discurso, puede tener dos significados: la petición de un blindaje o el ingenuo discurso humanista. Me explico:

Fuente: DIARIO PROGRESISTA.

Víctor Villar Epifanio - PSOELa política, es la organización de la polis, la organización de todos los aspectos que incumben a la ciudadanía de un pueblo, una ciudad, una Comunidad Autónoma o un país. Esto va desde tirar un vidrio en el contenedor verde, hasta ampliar o disminuir el déficit presupuestario de un país y a que dedicar el dinero de los contribuyentes. Pues bien, creo que la discapacidad y la dependencia, en esa graduación, está entre lo más alto. Se trata de políticas que van a afectar a la calidad de vida de millones de personas, además de ser una materia transversal que afecta a todos los ámbitos de la vida de una persona: educación, empleo, sanidad, servicios sociales, derechos civiles, etc… Sería absurdo pensar que unas políticas tan importantes y con tanto significado presupuestario estuviesen fuera de ideologías, y repito por enésima vez, ideologías, no partidismos. Espero no tener que volver a explicar la diferencia, otra vez.

Las ideologías, (democráticas, se entiende), no son malas por sí mismas, son formas teóricas de organización de la población de un determinado lugar, sin ellas la democracia sería un caos, ya que se votaría a la persona más popular y las políticas no tendrían coherencia ni continuidad programática; sería como estar gobernados por Belusconi o Belén Esteban. Unos pensarán que la iniciativa privada será capad de generar riqueza y servicios sociales más eficientes, dejando al resto de personas en manos de un sistema de beneficencia; otros pensaremos que hay que conseguir derechos sociales y, naturalmente, estos no los puede conseguir la iniciativa privada ya que faltaría a su naturaleza de lucro económico. Garantizar derechos nunca fue económicamente rentable, y menos si son derechos sociales.

Partiendo de ahí, la opción del humanismo ingenuo queda descartada, o bien persigue la desmovilización en defensa de esas políticas bajo la acusación de utilización política. La otra opción es mucho mejor, decir que estas materias estén fuera de políticas ya que deberían estar blindadas constitucionalmente y no depender del partido y el Gobierno de turno.

Esta última opción del blindaje sería muy buena, pero la oposición de la derecha política y mediática es feroz ya que significaría que nuestra democracia seguiría siendo un Estado Social, asentado en principios de rentabilidad social y no económica, pudiendo recurrir al Tribunal Constitucional u otros Tribunales en caso de que estos derechos sociales sean vulnerados. Tan feroz es la oposición, que, por ejemplo, Mª Dolores de Cospedal se ha quejado de la judicialización de la política; mientras tanto, el partido ultraderechista VOX propone directamente eliminar el Tribunal Constitucional directamente.

Con ese panorama, yo de momento, esperando ese blindaje, sigo defendiendo mi ideología en materia de discapacidad y dependencia. Incluso, después de dicho blindaje tendremos que estar atentos, viendo lo que están intentando hacer con la sanidad pública y las pensiones, supuestamente protegidas en el Pacto de Toledo.