Conferencia: «Ciudadanía y discapacidad»

Buenas tardes a todas y todos:

Víctor Villar Epifanio - Presidente de Unidad Progresista de Apoyo a la Dependencia y la Discapacidad

En primer lugar, quiero agradecer al Centro de Creación Contemporánea Espacio Tangente, el esfuerzo realizado para que esta charla se haga realidad. Y también a los y las artistas que han cedido sus obras para la exposición que veis aquí mismo y que podréis disfrutar después de esta charla.

También, pido disculpas por adelantado si la exposición es demasiado lenta, los intervalos en la misma se deben a la necesidad de copiar y pegar cada parte del texto en el programa de voz.

Antes de nada, al hilo de lo que decía Jaume d’Urgell (por cierto, te pido perdón, el programa lee las cosas según se escriben, dalo por bien pronunciado); al hilo de lo que decías, digo, quiero diferenciar entre Discapacidad y Minusvalía. Bien, para resumirlo, yo tengo, repito tengo, una Discapacidad: circunstancia física y objetiva; la sociedad me hace sentir una Minusvalía: concepto social que habla de la percepción que se tiene de mí persona, de acuerdo a una valoración subjetiva. Y ya si entramos en un nivel superior de teoría de la Discapacidad, nos vamos al concepto de Diversidad Funcional, recientemente acuñado por la O.N.U. La Diversidad Funcional, implicaría, en un lenguaje sencillo, que yo sirvo para unas cosas y vosotros y vosotras para otras. Pero, a mi me vale con que la gente en general se quede con los conceptos de Discapacidad y Minusvalía claros.

Hala, ya nos podemos ir… ¡Que no!, ¡que es broma! Ahora básicamente, paso a desarrollar y concretar lo que acaba de enunciar Jaume. Siento que alguien se tenga que tragar otra vez la primera parte, pero lo de después es nuevo, lo prometo.

Con todo el dolor de mi corazón, debo decir que la imagen de la discapacidad ha sido siempre negativa, cambiando a lo largo de la historia, según el modelo de trabajo en la Discapacidad y el régimen político imperantes en cada momento histórico. Para no repetirme como el ajo, paso a narrar como sería el modelo que propongo yo.

Yo propondría una tercera vía, la cual apostase por una vida independiente, pero sin desatender las necesidades de las Discapacidades más severas: el modelo de trabajo reivindicativo y de acción comunitaria. En este modelo, aunque con nueva terminología, parto de la base de que sus principios ya existen entre las personas con Discapacidades, aquí solamente doy coherencia lineal y estructuro algo que he hablado durante años con otras personas con Discapacidades.

Las bases principales de esta teoría serían estas:

1ª.- Apuesta por un asociacionismo más reivindicativo y menos asistencial:

No debe ser función de las asociaciones servir de «colchón social» de una comunidad, sino que debe ser la propia comunidad y sus instituciones las que se hagan cargo de un colectivo. La función de las asociaciones debería ser de presión social a las Administraciones y no de sustitución de las mismas.

2ª.- Apuesta por un asociacionismo más ágil, cercano y menos burocratizado:

No se trata de crear estructuras

pseudoadministrativas, dependientes de subvenciones, lentas y alejadas del colectivo, sino dar más capacidad de actuación a asociaciones con un campo territorial más cercano y que estén lo menos burocratizadas posible.

3ª.- Función de vigilancia contínua del asociacionismo sobre las actuaciones de las distintas Administraciones públicas:

Las Asociaciones en este aspecto pasarían a ser verdaderos agentes sociales a la altura de Sindicatos y Partidos Políticos de consulta y negociación con las Administraciones públicas en sus actuaciones.

4ª.- Apuesta por que las Administraciones asuman sus funciones y presten servicios normalizados a toda su ciudadanía:

Los servicios específicos (residencias, centros de día, centros especiales de empleo, etc, etc…) son necesarios y se deben prestar siempre por parte de las Administraciones. Sin embargo, estas deberán tener como principio básico el de normalización, siendo esos servicios básicos un tránsito a la vida normalizada, siempre que esto sea posible.

En definitiva. Se trata de garantizar una correcta atención social pública y asequible a las personas con gran afectación. Y por otra parte, se pretende que aquellas personas con Discapacidades que podamos participar en una sociedad abierta, podamos hacerlo con las mismas garantías que cualquier ciudadano o ciudadana.

No se trata de crear grandes infraestructuras privadas que se basen en la captación de usuarios para justificar su propia existencia, sino una atención responsable que no dependa de los parámetros de coste y beneficio. Tampoco se trata de que la Administración haga Acción Social en función de la demanda, sino bajo el concepto de diseño universal, concepto que, en mi opinión debe formar parte del concepto más amplio de democracia universal.

No se puede hablar de democracia universal, cuando una parte de la ciudadanía nos vemos privados y privadas de derechos tan fundamentales como el derecho a la libre circulación, derecho al trabajo, el derecho a la educación o el derecho a una vivienda digna, teniendo dificultades hasta para alquilar un piso teniéndonos que enfrentar a los prejuicios de aquellas personas que creen que (y cito textualmente): personas como esas deben estar en un sitio para ellas.

Este modelo, intenta desarrollar el axioma: No debe haber igualdad sin diferencia, ni diferencia sin igualdad.

Si nos fijamos, este modelo coincide, casi en todo, con los Principios de Aplicación del artículo 3 de la Ley 39/2006, 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, (conocida popularmente como Ley de Dependencia). Esto es así, ya que tan imprudencia sería no contemplar la autonomía personal, como, bajo el pretexto de salvaguardar dicho derecho desatendiéramos a las personas más afectadas.

Por otra parte, aunque la Ley proclama el carácter público de las prestaciones del Sistema de Atención a la Dependencia, vemos como entidades privadas se han lanzado a por ese yacimiento empresarial, teniendo incluso que ser rescatadas posteriormente por la Administración Pública.

Aprovecho este momento para decir que, desde la Asociación Claudio de Burgos, vamos a impulsar y canalizar la demanda de una residencia para personas con Discapacidad física. En toda Castilla y León hay muy pocas residencias de este tipo.

Coherentemente con lo anteriormente dicho, creemos que ese tipo de residencias son necesarias como puente para una vida completamente independiente. Esto es así debido a que es materialmente imposible que, en una economía de mercado, una persona con un gran grado de Discapacidad física pueda optar a un puesto de trabajo sin una gran preparación académica, para optar a un puesto donde se desarrolle un trabajo intelectual, lo cual necesita mucho tiempo. Hasta que lo anteriormente dicho sea posible, esta persona tiene derecho a hacer su vida como cualquier persona; ahí es donde entran este tipo de residencias, las Pensiones No Contributivas, las becas a universitarios y universitarias con Discapacidad, la Ayuda a domicilio y el dinero de el Sistema de Atención a la Dependencia.

Hago aquí un paréntesis para aclarar una cosa muy importante: El Sistema de Atención a la Dependencia, no es, repito, no es, un servicio más del Sistema de la Seguridad Social, sino un Sistema a parte. Eso quiere decir que no se pueden solapar unos servicios con otros, como está sucediendo en algunos Municipios y Comunidades Autónomas gobernadas por el P.P.

Por último, quiero destacar, que este colectivo, aunque he dicho que es muy parado, tiene más razones para que su problemática sea una materia política. Eso es así, ya que no solamente plantea una cuestión de derechos civiles, sino también de derechos sociales, como hemos visto antes, lo que implica medidas de política presupuestaria, impositiva, etc, etc… Se trata de decidir cuanto y en que se gasta, dependiendo de la filosofía que se aplique. Esto último, en otros colectivos, no entra tanto en juego.

Por ese motivo, creo que las organizaciones de nuestro colectivo no tienen porque ocultar sus preferencias ideológicas, ya que según que visión de los derechos civiles y sociales tengan, tendrán simpatía por una tendencia ideológica u otra. Aunque, en algunos casos, también influyen las creencias religiosas, llegando incluso a depender orgánicamente de la Iglesia católica.

En otros colectivos sociales (que me corrija Jaume si me equivoco), esa diferencia ideológica no se oculta, llegando a haber organizaciones propias de los partidos, como en el caso del colectivo L.G.T.B.

La política asociativa también es política, e incluso negar eso, en mi opinión, ya es una filosofía en sí misma, ya que, normalmente en ese caso se tiende a la privatización de servicios. El argumento de las asociaciones que defienden esta postura, vienen a resumirse en: no morder la mano que te da de comer. Bien, demos la vuelta a ese argumento, presionemos a las instituciones y organizaciones que tienen dinero y poder para cambiar las cosas, como cualquier Lobby, ¿no os parce?

Bueno, espero no haberos aburrido mucho y que haya podido transmitiros al menos un par de ideas claras con las neuronas que me quedan.

Ahora viene lo interesante, el debate. Muchas Gracias.